Con la llegada del bebé cambian muchas cosas. Hay que
saber algunas características típicas de ellos, molestias que puedan
tener y qué hacer frente a una enfermedad.
Lo más
importante en la vida del recién nacido es la comida y luego el sueño.
La mayoría de los bebés comen cada dos o tres horas día y noche. Los
horarios para dormir son intermitentes y varían bastante de un bebé a otro. Lo más probable es que un recién nacido duerma entre 16 y 17 horas en un día. Estas se dividen en unas ocho “siestas diarias” aproximadamente.
El bebé debe siempre dormir boca arriba, para así reducir el riesgo de
síndrome de muerte súbita que padecen los bebés.
Por lo
general los bebés a fines del primer mes comienzan a desarrollar ciertos
patrones para alimentarse y dormir, pero no hay que forzarlos, ya que
hay que alimentarlos cada vez que tienen hambre, evitando que le llanto
sea una señal de lo que ellos necesitan. Acá te dejamos importantes datos de ayuda para aplicarlos con tu bebé.
Sacar los gases o flatitos a tu bebé
Te preguntarás por qué tu bebé acumula gases después
de tomar leche, o también cuál es la mejor manera de afrontar este
problema tan común. Los gases o flatitos, son el aire que se acumula en
el estómago del bebé, y esto ocurre cuando se alimenta, pero también
puede suceder cuando llora o respira. Este aire puede llegar a ser un
problema, porque causa incomodidad en los infantes, como también
hacerlos sentir que ya han tomado suficiente leche, cuando no es así.
Después
de cada comida, los bebés necesitan eructar. Para notar este malestar,
debes considerar que suele pasar que muchos bebés no sienten deseo de
tomar un segundo pecho o no necesitan tomar más biberón, cuando acumulan
aire en su estómago. Lloran o tienen una expresión de dolor en sus
caritas, se contraen, más aún cuando los acuestas después de comer.
Aquellos
bebés que aún maman suelen tener menos problemas, en comparación a los
que toman biberón. Esto se da porque ellos logran controlar el flujo de
la leche del pecho y succionan de manera más lenta, tragando menos aire.
Además, dos factores que también ayudan a los recién nacidos a tragar
menos aire, es que estos suelen comer en menor cantidad y de manera más
frecuentemente, como también se les puede alimentar en una posición más
vertical. Pero, a pesar de estas ventajas, es probable que tengas que
hacerle eructar, más aún si come muy rápido o tu leche fluye con
rapidez.
Una forma para que tu bebé no trague tanto aire es la
manera en cómo fluye la leche de un biberón. Dáselo en forma vertical y
asegurarse que la leche cubra completamente la base del chupete.
Debes
tomar en cuenta que también hay bebés que les cuesta eructar (botar
flatitos) más que a otros, por lo que debes ser muy persistente. Esto se
debe a una inmadurez en su sistema digestivo, donde el aire sigue su
curso hacia los intestinos, dificultando que suba. Aumenta la intensidad
de las palmaditas, prueba varias posiciones (vertical, horizontal)
hasta que escuches finalmente un eructo o flatito. De la misma manera,
hay bebés que sólo liberan el aire a través del hipo.
¿Qué debo hacer para que eructe mi bebé?
Aprovecha
los instantes en que tu bebé realiza una pausa y no lo interrumpas en
medio de sus comidas, es decir, cuando lo cambies de un pecho a otro. Y
así, cuando finalice, vuelve a sacarle el aire.
La forma más
eficiente es dándole palmaditas suaves en la espalda o frotándosela de
abajo hacia arriba por los costados y por arriba de su columna. Existen
tres posiciones que normalmente se usan para hacer eructar al bebé:
1.
Una de ellas es colocarse al bebé sobre el hombro, sujetándolo con el
brazo del mismo lado. Aquí, el bebé tendrá su cuerpo más estirado y
erguido, facilitando la salida del aire. Con la otra mano, ayúdalo,
dándole pequeñas palmaditas en su espalda y sus costillas como
acariciándolas siempre de abajo hacia arriba , hay que buscar flatitos y
no detenerse hasta encontrarlos.
Es una tarea tediosa pero
necesaria trate de turnarse con su pareja o familiar, para que no se
agote tanto sólo al comienzo le costará luego será una experta para
encontrar esos flatitos escondidos.
2. Otra posición es ponerlo
boca abajo en sus piernas. Siéntese y sujételo firmemente con su mano y
dele palmaditas o frote su espalda de abajo hacia arriba.
3.
También puede servir sentar a su bebé en su regazo, con su cuerpo
inclinado hacia delante, con la barbilla apoyada en su mano y su cuerpo
lo afirma con su brazo. Frote su espalda o dele palmaditas suaves.
Junto
con este ejercicio considera tener siempre una toallita o pañal de gasa
para proteger su ropa, porque es posible que el bebé bote un poco de
leche al eructar.
¿Cuándo ir al médico?
Si
tu bebé padece de muchos gases, puedes visitar a tu médico para que
recete alguna medicina. También se habla del agua de anís y otras
infusiones, que supuestamente ayudan a eliminar aires o flatitos. De
todas maneras, para aquellos bebés que tienen menos de seis meses no es
recomendable darle ningún tipo de líquido, por lo que el agua de anís,
entre otras, no les sería de ayuda.
A medida que su bebé va
creciendo, este problema va a dejar de persistir, con el crecimiento y
las nuevas posiciones que ayudarán a tu hijo(a) a eructar de manera
autónoma

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