Un buen descanso es esencial para que el desarrollo de nuestro
pequeño avance correctamente, así que vamos a ver cuatro sencillos pasos
que pueden ayudarle a dormir plácidamente.
Un buen baño
Nada mejor que un baño calentito para relajarle. Aprovecha ese
momento para relajarte tu también, dedícale esos minutos solo a él,
háblale, juega con él y así os podréis relajar juntos. La mejor hora
para el baño es entre las siete y las ocho. Si deseas un punto extra
para relajarle prueba a añadir al agua unas gotas de aceite esencial de
manzanilla o lavanda.
Un masaje
Otro gran momento para prestarle toda tu atención. Túmbale boca
arriba, aplica en tus manos un poco de aceite de bebé o crema hidratante
y masajéale el torso, los brazos, el abdomen con movimientos
circulares, las piernas y, por último, los pies.
Hora de cenar
Después de un buen baño y de un masaje relajante, toca una buena
cena. Al ser la última comida del día es recomendable dársela en un
ambiente relajado, con la televisión apagada y, si es posible, con luz
tenue. Cuando empiece con los purés podrá cenar a la vez que el resto de
la familia, pero se deberá crear la misma atmósfera tranquila.
¡A dormir!
Es hora de ir a la cama, para los adultos es algo agradable, por fin
vamos a descansar después de un día agotador con mil tareas que hacer.
Sí, el bebé también tiene sus tareas y está cansado, pero para él es
difícil separarse de su madre durante toda la noche, por eso el momento
de acostarle debe estar repleto de mimos, abrazos o, por qué no,
cuéntale un cuento agradable aunque parezca que ahora no te entienda,
pero igualmente te escuchará encantado y de paso favorecerás su
lenguaje.

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