Antiguamente, el Síndrome de Down se ha visto como
algo nocivo para cualquier madre que tuviera un hijo con esta anomalía.
Sin embargo, la sociedad ha cambiado mucho desde entonces, aunque
todavía existen algún tipo de comentario desafortunado antes estos
maravillosos niños.
El Síndrome de Down no es más que una anomalía cromosómica.
En vez de producirse 46 cromosomas en el desarrollo normal del bebé, se
producen 47 dando lugar a esta anomalía. En realidad, no se sabe el
porque de este desorden cromosómico, aunque, a veces, se le achaca a la
edad de la madre (+ 35 años).
Con esto, no quiero decir que se puede tener un hijo con síndrome de Down a partir de los 35,
sino que existo un riesgo bastante grande en estas edades. Por ello,
existe una prueba bastante eficaz para diagnosticar problemas fetales en
el embarazo para poder solucionarlos.
Esta prueba se llama amniocentesis, por la cual se extrae un poco del líquido amniótico
que rodea el bebé. Con esta muestra, se estudia las trisomías para
poder determinar estos problemas fetales, como el síndrome de Down.
Los bebés con este síndrome tiene unos rasgos comunes,
como los ojos almendrados, la lengua más gorda que cualquier otro
individuo y un único pliegue en la palma de la mano, o en ambas. Sin
embargo, estos rasgos son de menos importancia gracias al gran amor que
trasmiten.
Estos niños deben ser educados en un mundo normal, llenos de autoestima donde se le respete, admire y quieran. Son niños muy inteligentes con una gran riqueza de emociones y actitudes.
En definitiva, esta anomalía puede ser un poco ‘antisocial’ para algunas personas, pero sin duda alguna, son personas inteligentísimas que pueden hacer y resolver su vida normal como cualquiera de nosotros.

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