Los problemas de sueño no sólo afectan a los adultos; es
frecuente escuchar casos de pequeños que tienen serios problemas para
descansar. Esto no sólo puede afectar su desarrollo, sino también
alterar la dinámica y el descanso familiar.
Son muchas las mamás
que día a día se ven enfrentadas al gran dilema del bebé que no puede
dormir. Se angustian y tratan de todo para ayudar a sus hijos a
descansar. Los bañan con agua tibia y extracto de lavanda, les crean una
rutina tranquila antes de llevarlos a la pieza, les cantan, les bajan
la luz, etc. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos y consejos de
amigas, los pequeños no duermen. Lo peor, es cuando esta situación va
acompañada de llanto, lo que es muy frecuente. Los bebés están tan
agotados e irritables, que ellos también están incómodos por no poder
dormir, por lo que lloran. Todo esto genera una situación de estrés, que
muchas veces, afecta mucho el ánimo de la mamá y también del resto de
la familia.
Las mamás que tienen hijos con problemas del sueño no
sólo se preocupan mucho por sus pequeños, también se ven enfrentadas con
un cansancio extremo que les dificulta su vida cotidiana. Es importante
tener paciencia y calma y tener siempre presente que este tipo de
situaciones va mejorando a medida que los niños van creciendo. Además,
es bueno que conversen con otras mamás sobre el tema y que busquen apoyo
emocional.

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