Ejercicios Kegel: Una ayuda para que los músculos pélvicos vuelvan a la normalidad luego del parto.Sirven para que la vagina tome las características que poseía antes del embarazo. Además, disminuyen la incontinencia urinaria.
Luego
de dar a luz, el cuerpo de la mujer afronta muchos cambios antes de
volver a lo que era. Debido a lo que significa soportar el peso del
bebé, los músculos del suelo pélvico (los que sostienen la uretra, la
vejiga, el útero y el recto) se debilitan. Además, puede existir
incontinencia urinaria o disminución del control de la vejiga, es por
esto que los ejercicios Kegel son una ayuda para que los músculos pélvicos vuelvan a la normalidad luego del parto.
Por
otra parte, la vagina también cambia, ya que queda dilatada, inflamada y
muy espaciosa, producto de la modificación que recibe cuando pasa el
bebé. Asimismo, pierde tono muscular e incluso pueden haber moretones.
Todas
estas alteraciones afectan al hecho de volver a tener relaciones
sexuales, ya que al presentarse desgarros y lesiones en la vagina, el
acto puede ser doloroso, por lo tanto, es bueno esperar hasta seis
semanas después del parto.
A medida que pasa el tiempo, estas
características comienzan a disminuir y todo vuelve a la normalidad,
pero también es bueno hacer algunos ejercicios, denominados Kegel para
ayudar a regularizar la situación.
Ejercicios Kegel
Esta práctica ayuda a que los músculos pélvicos involucrados en el parto vuelvan a su lugar y se fortalezcan.
Estos ejercicios fueron recomendados en la década de 1940 por el ginecólogo Arnold Kegel, para controlar la incontinencia urinaria, sobre todo después del parto. Por lo demás, son un aporte para disfrutar más del sexo después del parto.
Consisten
en manejar el músculo del perineo como si se intentara detener la
salida de orina, apretando y levantando. Una forma de comprobar que se
está trabajando el músculo correcto, es en el momento de ir al baño,
controlando la salida de orina, dejando a instantes que salga y luego
retenerla. Ahí, se sentirá que el músculo da un pequeño tirón, lo que
significa que se está trabajando bien.
Luego de esta prueba, se podrán realizar los ejercicios con la certeza que se están ejecutando de la manera adecuada.
Otra
forma de certificar la correcta práctica del ejercicio es que insertes
un dedo limpio en tu vagina, de modo que sientas la presión del músculo
alrededor del dedo. También puedes ejecutar un Kegel mientras haces el
amor. Si tu pareja logra sentir que abrazas su pene, entonces estás
realizando un buen ejercicio.
Lo importante es que estés relajada y
no tenses otras partes de tu cuerpo, como las piernas o el estómago.
Sólo deben trabajar los músculos pélvicos, a pesar que
en un comienzo resulta difícil que actúen en forma independiente, la
práctica hará que mejores. Puedes poner una mano en tu estómago y así
asegurarte que estás tranquila y sin tensiones.
La duración de
cada ejercicio es entre ocho a diez segundos, se deben mantener durante
ese tiempo y luego descansar para comenzar uno nuevo.
Se pueden
realizar en series de diez, ojala tres a cuatro series, tres veces en el
día. La rutina de ejercicios se practica a cualquier hora del día, en
el momento que más te acomode: en la mañana, antes de comenzar tus
actividades, en casa o antes de dormir.
Es fundamental crearse el hábito de hacerlos, ya que de esta forma se verán los resultados y los músculos estarán más fuertes.
La
práctica de los Kegel, ayuda a la circulación de la vagina y el recto,
haciendo que se controlen las hemorroides, signos comunes del embarazo.
Además, al haber alguna lesión de la vagina en el parto, sirven como
método para acelerar el proceso de cicatrización de esta posible herida.
También
sirven para la incontinencia urinaria. Puedes comprobarlo haciendo un
Kegel cuando tosas o estornudas, verás que estos ejercicios evitan que
gotees.
Otras razones del debilitamiento de los músculos del suelo pélvico:
- Deportes: prácticas con alto impacto.
- Hereditario: 20 por ciento de las mujeres posee debilidad en estos músculos.
- Menopausia: debido a los cambios hormonales y en la postmenopausia, por la falta de estrógenos.
- Envejecimiento: como es natural, se pierde masa muscular en todo el cuerpo, llegando también a esta zona.
- Costumbres: por usar ropa apretada y contener la orina.

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