jueves, 4 de julio de 2013

¿EL BEBÉ TOMA LA LECHE SUFICIENTE?

La lactancia es una habilidad que requiere de tiempo y de práctica, y a medida que más leche consuma el niño, mayor cantidad producirá la madre. Sin embargo, no siempre es la necesaria para cubrir adecuadamente los requerimientos nutricionales del pequeño.



Es difícil para las madres, principalmente para las primerizas, saber si el bebé toma la leche suficiente o necesaria para satisfacerlo o si está consumiendo más de lo debido. Cuando el bebé tiene hambre, las mamás observan algunas señales como el movimiento de los labios y de la lengua, el movimiento de la cabeza hacia el lado o la irritabilidad excesiva.
Existen diversas formas para saber si el bebé está recibiendo todos los nutrientes necesarios para su crecimiento a través de la lactancia. Es importante que te fijes en las siguientes:

Tiempo de lactancia
A pesar de que no existe un horario fijo para que el bebé se alimente, ni una cantidad de tiempo determinada respecto a la duración de la lactancia, lo usual es que el niño amamante entre ocho y doce veces al día, por un período desde diez minutos.
Además, se debe tener en cuenta que los recién nacidos tienen un estómago muy pequeño, similar al tamaño de una nuez, que se vacía muy pronto y por eso requiere alimentarse cada poco tiempo. A medida que el pequeño crece, aumenta el tamaño de su estómago y la capacidad de almacenar una mayor cantidad de leche, por lo que se alimentará con menos frecuencia. Si el bebé se come más de la cuenta es probable que devuelva la leche, por lo tanto, no hay que forzarlo.

Forma en que el bebé succiona
Es característico que cuando el bebé se alimenta succione de manera pausada pero constante y que pare de succionar cuando traga la leche. En ocasiones se escucha cuando el bebé toma, pero no siempre es así, por lo que no hay que preocuparse si no se siente al pequeño tragar.
Es importante observar cuando existe algún malestar en el pezón, ya que esto puede indicar que el bebé no está succionando bien y que no se está alimentando adecuadamente. Hay que consultar a un especialista cuando pase esto.
Una vez que el bebé se encuentre satisfecho se retirará y estará más tranquilo. Si llora cuando no está amamantando, aunque haya dejado de lactar recién, no significa que está insatisfecho, puede deberse a motivos que no tienen nada que ver con la leche, a un cólico, por ejemplo, o a que todos los bebés tienen un momento del día en que se vuelven más mañosos.

Deposiciones del bebé
Durante los primeros días de nacido es normal que el bebé realice deposiciones de color verde oscuro, ya que son los restos del meconio (alimento que consumió durante el embarazo). Pero a contar del cuarto día y hasta el quinto mes de vida defecará entre dos y cinco veces diarias. Si está recibiendo la alimentación necesaria, las heces serán de un color amarillento, similar al color mostaza o de un tono verdoso.
Respecto a la orina, lo usual es que el pequeño moje el pañal a lo menos tres veces al día. Si eres mamá primeriza, puedes tomar el peso del pañal desechable para saber si el bebé orinó.
En los casos en que el bebé realice deposiciones de un tono café, y cuando defeque meconio después del quinto día debes llevarlo al especialista, porque puede ser indicio de que algo no está bien.
Algunos padres se preocupan porque los pequeños recién nacidos orinan de color rojo o rosado los primeros días, pero en esta etapa no significa que esté deshidratado producto de la mala alimentación.

Otra causa de preocupación es cuando los bebés mayores de tres semanas pasan un par de días sin defecar, pero esto es normal; de hecho, hay niños que llegan a los 15 días sin hacer sus deposiciones.
De todos modos, para evitarle dolores de estómago es bueno consultar al pediatra, ya que ellos saben algunas técnicas que pueden ayudar al pequeño.
Existen otros elementos a tomar en cuenta para saber si el pequeño recibe la alimentación necesaria a través de la leche materna, pero no son completamente efectivos, ya que estos van a depender del organismo del bebé y de la madre.
Uno de estos factores es cuando la mamá siente los pechos más llenos al momento de amamantar, pero esto se debe considerar cuando el bebé ya tiene unos meses y la madre sabe distinguir el aumento en sus senos.
Otro elemento es el peso del bebé, que durante los primeros meses debe subir alrededor de 210 gramos semanales, aunque es el médico quien debe controlar con exactitud esto, ya que hay factores, como por ejemplo si el bebé recibe lactancia mixta (leche materna y artificial), que inciden en las tablas de peso.
Es importante tener en cuenta que durante las primeras semanas de vida el bebé no necesita otros alimentos o líquidos más que la leche materna, salvo en casos que el médico lo indique.

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